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¿Cómo sanar el abuso sexual infantil no elaborado? Parte 4

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PSICOLOGIA - ARTICULOS

En la última entrega de esta serie de artículos, hemos visto algunas pautas que pueden ayudar a hacer los cambios necesarios para obtener una calidad de vida superior, cuando se es un sobreviviente de un abuso sexual infantil. En esa ocasión, nos referíamos a pautas de cambio referente a la autoestima. En esta ocasión en ¿Cómo sanar el abuso sexual infantil no elaborado? Parte 4, continuaremos viendo, cómo cambiar las costumbres en otras esferas vitales. Específicamente, veremos pautas de cambio, en esferas vitales tales como la los sentimientos y el cuerpo.

Sentimientos:

Los sentimientos y emociones se presentan en todo momento y en todas las personas. Para aquellos sobrevivientes a un abuso sexual no es distinto. Pero existe una gran diferencia; la mayoría de los sobrevivientes de abuso sexual han aprendido a minimizar o hasta “suprimir” las emociones y sentimientos.

Esta es una respuesta normal, si se tiene en cuenta que cuando se dio la agresión sexual, las emociones resultantes de ella, fueron demasiado intensas. El dolor, la rabia y el miedo, se presentaban de forma tan intensa, que de permitirse sentir plenamente estas emociones y sentimientos, el niño(a) hubiera sido incapaz de funcionar. Y por supuesto, las emociones positivas como el cariño, el amor, la seguridad, etc., fueron tristemente mancilladas.

Ante esto, simplemente como un mecanismo de defensa, el niño(a) “deja” de sentir. Y este mecanismo continúa durante toda su vida adulta. El problema es que las emociones y sentimientos, no se pueden “suprimir” o “dejar” de sentir. Los sentimientos y las emociones, son como la energía : se transforman o se transfieren, pero jamás dejan de existir.

Así pues, debido a que las emociones se ven “tapadas” y no se les permite libre expresión, salen a la luz en forma de conductas poco adaptadas y por demás explosivas e impulsivas, que no traen ninguna consecuencia positiva para la persona.

Es justamente por eso, que para que el sobreviviente a un abuso sexual infantil logre obtener una mejor calidad de vida y una mayor estabilidad, se hace necesario que entre en conexión nuevamente con sus emociones y se permita sentirlos ahora que ya es un sobreviviente y no es más una víctima.

Para esto, podemos realizar dos ejercicios:

¿Sentimiento o pensamiento?: Este ejercicio se basa en la idea, de que en su mayoría las personas confundimos pensamientos con sentimientos. En una persona sobreviviente, esta confusión es mayor, puesto que al querer “acallar” sus emociones y sentimientos, prefiere darle un enfoque más cognitivo.

Por ejemplo, frases como “siento que has sido injusto” o “siento que me vas a abandonar”, no denotan emociones solo por la existencia de la palabra “siento”. Por el contrario, denotan creencias que se adelantan a una posibilidad. Es decir, estas frases son en realidad pensamiento y no sentimiento.

Si queremos poner las cosas en su lugar, entonces deberíamos de cambiar la palabra “siento”, por “creo” o “pienso”, y obtendríamos “pienso que has sido injusto” o “creo que me vas a abandonar”. Si la frases tienen sentido, está claro que lo que se expresa, es un pensamiento y no un sentimiento.

Así pues, para pasar estas frases a la expresión de un sentimiento, que es lo que se desea, tendríamos que transformar las oraciones y obtendríamos, por ejemplo, “siento dolor  por lo que me hiciste” o “siento miedo de que me dejes”.

Como podemos ver, las expresiones han cambiado, no sólo gramaticalmente, sino también en su significado, denotando abiertamente, emociones que se sienten en realidad y que se han ocultado a través de expresiones más cognitivas.

Este ejercicio podemos ocuparlo en la vida diaria, y en el momento en que sintamos algo, para así cuando llegue el momento de exteriorizarlo, se haga de la forma adecuada.

¿Cuáles son tus sentimientos? Haz una lista de emociones y sentimientos (más abajo te daremos algunos ejemplos), leelas en voz alta, probando distintos tonos de voz. Mientras lees las emociones escritas, pon mucha atención a que te hacen sentir esas palabras. ¿Qué sensaciones te despierta? ¿Cómo las percibe tu cuerpo? ¿Se apegan estas palabras a ti o no?. Puede agregar otras emociones que no estén en esta la lista que te presentamos a continuación.

Entusiasmado(a)   Frustrado(a)   Dolido(a)     _________________

Afectuoso(a)          Asustado(a)   Celoso(a)     _________________

Triste                      Contento(a)    Cariñoso(a)  _________________

Solo(a)                   Deprimido(a)  Eufórico(a)   _________________

Inquieto(a)              Tímido(a)        Feliz              _________________

Otras formas: Algunos otros métodos para entrar en contacto con las emociones, los podemos encontrar en las artes creativas. Pintar, hacer música, canciones, poesía, cuentos, etc., funcionan como una ventana hacia la expresión de emociones. No necesitas ser un experto(a), de hecho, puedes aprender acerca de estas artes, y mientras aprendes, puedes ir entrando en contacto con estas emociones.

El cuerpo:

Cualquier sobreviviente a un abuso sexual infantil entenderá lo que es “salirse” de su cuerpo. Aquellos que no hemos tenido una experiencia tan terrible como un abuso sexual, sentimos nuestro cuerpo sin ningún problema. Hambre, miedo, amor, aceptación, rechazo, apoyo, cariño, terror, orgullo, dominio, humillación, rabia, etc. Cada una de estas emociones, inicia con una sensación o movimiento en el plano corporal.

Cuando el ambiente es de protección y apoyo, el niño(a) aprende a expresar lo que inicia como una sensación del plano corporal en forma de emociones, y más profundamente como sentimientos. Por el contrario, cuando el ambiente es de abuso, rechazo y/o abandono, el niño(a) empieza a esconder las emociones, y por ende, también a no hacer caso a las sensaciones en el plano corporal, al punto de “dejar” de sentirlas. Esto también se logra, al crear un sinfín de mecanismos de defensa, como el desdoblamiento y la insensibilización, que crean a su vez consecuencias graves como las adicciones y automutilación.

En palabras simples, el niño(a) que sufrió o sigue sufriendo de abuso sexual, crea una desconexión de su cuerpo, para evitar seguir experimentando con lujo de intensidad, los deplorables actos de los cuales es víctima. Por desgracia, este mecanismo de defensa, continúa hasta la vida adulta, no permitiendo la total autorrealización emocional del individuo.

Para lograr cambios en esta área, y poder conseguir esa autorrealización de la que hablamos, se deben revertir, por medio de ejercicios prácticos, estos mecanismos de defensa, que si bien cumplieron una función para ayudar a la supervivencia, ahora no son más que un lastre del cual no debemos tener pena de liberarnos.

Uno de los mecanismos de defensa más utilizados en esta área, que se convierte en un verdadero problema al momento de enfrentarse a problemas de la vida diaria, que son importantes, es el desdoblamiento.

En palabras simples, el desdoblamiento no es más que la experiencia subjetiva de separación del cuerpo. En los caso más leves, la persona se desconecta de lo que sucede en su exterior, y se refugia en su mente; en los casos más graves, la persona dice tener una sensación de flotar fuera de su cuerpo, y verse a sí mismo(a) desde arriba del techo.

Para evitar que esto se dé ahora que ya se es un sobreviviente al abuso sexual, se deben de realizar los siguientes ejercicios:

No se te olvide respirar: Cuando estamos asustados, dejamos de respirar de forma normal. Esta respiración irregular, se asocia inmediatamente como un detonador para empezar el desdoblamiento. Por esto, cada vez que sientas la sensación del desdoblamiento, toma conciencia de tu respiración y aplícale un ritmo normal. De esta forma, el proceso de desdoblamiento se detendrá. Aprender técnicas de respiración ayudaría mucho en este apartado.

Pon atención al inicio del proceso: Muchas veces, el desdoblamiento inicia de forma espontánea, cuando se está en situaciones incómodas o poco agradables. Reconocer qué fue lo que inicio el proceso, se vuelve vital. ¿Qué ocurrió? ¿Qué fue lo último que sucedió antes de desdoblarse? ¿Qué sentimientos amenazadores surgieron?

Comprométete a no desdoblarte inconscientemente: Por supuesto, esto no es algo simple, pero en la medida en que practiques los ejercicios que hemos puesto anteriormente, podrás ir identificando qué situaciones sirven como detonantes, haciendo posible realizar el esfuerzo para advertir cuando empiezas a desdoblarte y luego conscientemente, evitar este proceso.

Pide ayuda: Para terceras personas, es fácil ver cuando te estas desdoblando, pues te notarán totalmente ausente, aunque estés en la misma sala. Por esto, cuéntales a personas en las cuales tengas total confianza, lo que a veces te sucede, y pídeles que cada vez que te miren así, no tengan reparo en hacerte reaccionar.

La insensibilización es otro de los mecanismos de defensa, que pueden convertirse en un lastre, ahora que ya no eres más una víctima. Hay cosas que no se pueden expresar con palabras, y hay lugares en la psique, que tampoco se pueden alcanzar con las mismas. La insensibilización corporal entonces, evita que estas expresiones más primitivas, que no requieren uso de palabras, lleguen donde deben llegar, creando una experiencia de relación con el mundo incompleta, y que no permite la autorrealización emocional.

Una buena forma de empezar el cambio, es el automasaje o el masaje por un profesional. El automasaje, es una forma excelente para empezar a tomar conciencia de tu cuerpo. Además, es seguro, puesto que tú mismo(a), no vas a sobrepasarte, ni abusar de ti. Puedes iniciar por zonas alcanzables, como cuello y pies. Luego pasar a otras áreas, como tus piernas y/o tórax.

Puedes también optar por el uso de masajistas profesionales. Por supuesto, esto conlleva un nivel mayor de cuidado, pues requiere la presencia de otra persona que no conoces. Por lo cual, es necesario que hagas la investigación de los antecedentes del masajista, para estar seguro(a) que no habrá ningún toque inapropiado o algún abuso de ningún tipo.

Una vez que se haya subsanado esa parte, se deberá tomar en cuenta un par de aspectos. El primero, es que el masaje dado por una persona profesional y sensible, puede despertar emociones muy fuertes, especialmente cuando has estado desensibilizado(a) por mucho tiempo, lo cual puede causar una impresión muy fuerte. Tal vez sea mejor, para una primera vez, empezar únicamente con pies o cuello. Cuando la impresión sea muy fuerte, sería mejor concertar una cita con tu terapeuta, y hablar acerca de lo que sentiste en ese momento. O en su defecto, puedes escribirlo para ti misma.

Otro aspecto importante que puede presentarse, es que la desensibilización se presente mientras se te está dando el masaje. En ese caso, debes de parar inmediatamente el proceso de masaje o automasaje. Debes intentar aislar el pensamiento o la emoción, que desencadenó la insensibilización. Habla de estos sentimientos o escríbelos. La importancia de parar el contacto, inmediatamente después que empiece la desensibilización, es inmensa, pues esto es lo que sucedía cuando se presentaba el abuso. No es bueno repetir esa reacción, cuando se está enfrente de una situación que nada tiene que ver con ese escenario nefasto del abuso sexual.

Haremos una última entrega, relacionado con este tema, más adelante