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¿Cómo sanar el abuso sexual infantil no elaborado? Parte 3

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PSICOLOGIA - ARTICULOS

En nuestras entregas anteriores hemos visto como se empieza a lidiar con el hecho de haber sido abusados de niño(a). Hemos dado ejercicios que ayudan a comprender como se ha logrado sobrevivir hasta el día de hoy y como estos mecanismos de supervivencia han perdurado y han afectado nuestra forma de comportarnos hasta el día de hoy. Dichos mecanismos han podido beneficiar a los que lo han ocupado, pero como una cara de la misma moneda, también han logrado perjudicar en otros aspectos. En ¿Cómo sanar el abuso sexual infantil no elaborado? Parte 3, veremos cómo hacer para empezar a cambiar las costumbres que estos mecanismos de supervivencia han creado, para así lograr crear una mejor calidad de vida.

Como hemos venido hablando en las entregas anteriores, honrar lo que se ha hecho para sobrevivir, es parte importante del proceso de sanación. Sin embargo, también hemos visto que muchos de los mecanismos de defensa que se han creado para sobrevivir nos llevan a no poder concretizar metas de autorrealización que todo ser humano desea alcanzar.

Así pues, los mecanismos de defensa que nos ayudaron a sobrevivir han pasado de ser herramientas útiles, para convertirse en lastres que no permiten el avance hacia algo mejor. Además, estos mecanismos de defensa hace mucho tiempo dejaron de ser necesarios, ya sea porque desde hace décadas se logró la liberación del ambiente abusivo o simplemente ha pasado tanto tiempo, que inclusive el abusador ya ha dejado de ser un peligro o hasta ya ha muerto.

Por supuesto, la palabra cambio se dice fácil, pero se hace muy difícil llevarla a la acción. En nuestra entrega anterior vimos algunos lineamientos que deben guiar tu proceso para el cambio. Sin embargo, aun con una guía detallada, el camino es difícil y muy complicado. Así que al emprender este camino debemos estar muy convencidos de que queremos hacerlo, que es lo que más nos conviene y estar claro que al final el esfuerzo, sacrificio y hasta dolor serán pagados con la recompensa de una mejor calidad de vida y la posibilidad de obtener la autorrealización que tanto anhelamos.

Iremos tocando distintas esferas de nuestra vida, que han sido afectadas por los mecanismos de defensa para sobrevivir al abuso y te iremos dando nociones de cómo hacer para realizar los cambios que tanto necesitas.

Autoestima o poder personal:

Si un aspecto de la vida del ser humano acarrea siempre muchos problemas, sin importar si el individuo ha tenido experiencias traumáticas o no, es la autoestima. Es de esperarse que en el caso de abuso sexual en la niñez, este sea un problema acentuado y que se haya ido cargando a través de la vida, haciendo de este un problema crónico y esencial para tratar al momento de un cambio.

Un punto importante a tratar en la autoestima, son los mensajes interiorizados. Cuando se ha sido víctima de un abuso sexual infantil, es muy probable que su ambiente circundante este cargado de mensaje que deprecian a la víctima, ya sea que estos mensajes sean directos o indirectos. Eres malo(a), tonto(a), nunca llegarás a nada, eres mentiroso(a), etc., son algunos de los mensajes que pueden irse interiorizando poco a poco en ese niño(a) que ha sido abusado y no encuentra un ambiente comprensivo y protector.

Cuando se va creciendo y aunque se haya logrado escapar, estos mensajes ya interiorizados afloran cuando se presentan situaciones adversas ajenas al abuso e inherentes a la vida, haciendo que el individuo se sienta inadecuado, incapaz e indigno de superar dichas situaciones, creando patrones de comportamientos clásicos de una persona con muy baja autoestima.

Algunos de estos mensajes interiorizados son:

  • Me odio: El odio hacia sí mismo es normal en casos de abuso infantil. Odiarse por ser débil y haberse “dejado” hacer eso, odiarse por que los demás dicen que uno(a) es malo(a). Esto obliga al individuo a aislarse de los demás y no sentirse merecedor de nada.
  • No lo merezco: Si eres malo(a), mentiroso(a), etc., no tienes derecho a tener nada que te satisfaga y por eso no debes hacer ningún esfuerzo por obtener cosas que te gratifiquen. Y por supuesto nadie te ayudará a alcanzar la gratificación.
  • No sé hacerlo: Cada vez que se ensañaban en abusar de mí, era porque había hecho algo mal en la casa o metía la pata. Y ya que abusaban de mi muy seguido, era porque era un(a) bueno(a) para nada.
  • Tienes que ser perfecto(a): Como soy malo(a), todos solo ven mis defectos y jamás lo que hago bien. Tal vez si hago hasta el último detalle bien, dejaran de ver lo malo(a) que soy. Aunque si me dicen que lo hice bien, siempre miro lo que hice mal.
  • Haga lo que haga nunca será suficiente: Intente evitar por todos los medios que el abuso continuará, haciendo solo cosas buenas, pero eso no fue suficiente. El abuso nunca dejo de hacerse a pesar de todo lo que hice. Hoy solo hago las cosas mejor que otros para compensar, pero nada de lo que haga será suficiente.
  • No vale la pena intentarlo: Soy solo un(a) sobreviviente y es lo único que me interesa. Cualquier otro esfuerzo para aspirar a algo más, es pérdida de tiempo, porque igual no lo merezco, no se hacerlo y nunca será suficiente.
  • Todo lo que deseo no cuenta: Quería que él/ella se detuviera y no lo hizo; Quería que él/ella me creyera que habían abusado de mí y no lo hicieron, quería tantas cosas y nunca pasaron. Está claro que lo que yo estoy en este mundo no para hacer lo que yo quiera sino para lo que los demás quieren que haga. Lo que yo deseo no cuenta.

Estos son solo algunos mensajes emblemáticos, pero cada quien tiene los suyos propios, que aparecen, aparentemente, sin ninguna razón y que hace que nos sintamos aún más inadecuados al momento de enfrentar situaciones vitales de nuestra existencia. No es de extrañar que en el proceso de cambio y mejoramiento de nuestras conductas, estos mensajes interiores aparezcan y eviten que continuemos.

Sin embargo, algo que debemos entender es que esto mensajes no se apegan a la realidad. Toda persona está dotada de la posibilidad de ser amado, de alcanzar metas, de no cuidar cada detalle por más ínfimo que sea solo para agradar a los demás, de desear, de intentar y de, en palabras generales, ser feliz. Y cada individuo está dotado de la capacidad de obtener o hacer todo esto por el derecho que da el simple hecho de haber nacido. En resumidas cuentas estos mensajes interiorizados son mentiras, que personas ajenas al beneficio del que ha sufrido abuso sexual infantil, logran hacerles creer.

Para evitar entonces, que estas mentiras aparezcan en forma de estos mensajes interiorizados y empieces a sentirte mal, debes de hacerte estas preguntas mentalmente:

¿En qué momento comencé a sentirme así?

¿He tenido alguna conversación desagradable por teléfono, redes sociales, etc.?

¿Me he asustado o enfadado por algo?

¿Hay algún motivo para que me sienta particularmente sensible o vulnerable en estos momentos?

¿En qué momento deje de sentirme bien conmigo mismo(a)?

Estas preguntas te ayudaran a encontrar la situación que ha desencadenado la aparición de estos mensajes interiores que te hacen sentir mal. Una vez que logres localizar el origen de la aparición de estos mensajes debes hacerte estas preguntas:

¿Me resulta familiar este sentimiento? ¿Lo he sentido antes?

¿En qué situación fue?

El solo hecho de prestar atención, buscar y descubrir las raíces de estos pensamientos negativos, originados por los mensajes interiorizados, hace que de forma impresionante la predisposición de sentirse mal sea disminuida o hasta eliminada.

Lo último que debes hacer para cerrar este ejercicio, es que ahora que has descubierto que desencadenó la aparición de este mensaje y cuál es el mensaje que ha aparecido, debes cambiar este mensaje/mentira por una verdad.

Por ejemplo, si alguna situación estresante de la vida cotidiana desencadena el mensaje/mentira “No merezco ser amado(a)”, cámbiala en tu mente por la expresión “si merezco ser amado(a) y lo merezco por el simple hecho de ser humano”. Es probable que las primeras veces que lo intentes, aun no hagas este cambio de expresión, con la convicción que requiere decir algo que es verdad. Sin embargo, haz el cambio de expresión de todos modos, pues con el tiempo el mensaje/mentira ira perdiendo fuerza y lograras obtener la convicción que necesitas.

Para terminar con la parte de la autoestima, te aconsejamos seguir los lineamientos que te presentamos a continuación:

  • Vive por ti mismo(a): Evita que las consideraciones externas y los puntos de vista de terceros sean el centro sobre el cual se rige tu vida. Lo que los demás piensan es importante para mejorar como ser humano, pero ponerlos como la medula que rija nuestra conducta puede ser un error que puede costarte la felicidad. Después de todo nunca serás perfecto a los ojos de los demás y nadie es “monedita de oro” para que todos lo quieran a uno.
  • Haz cosas que te enorgullezcan: O su dicotomía, no hagas cosas que no te enorgullezcan. Es importante para la autoestima de todo ser humano y más aun para alguien que intenta sanar un abuso sexual infantil, el realizar cosas que le enorgullezcan -como pasar tiempo con los hijos, hacer deporte, competir de forma sana en actividades de esparcimiento, servir a la comunidad, etc.- o en su defecto dejar de hacer cosas que no nos enorgullezcan -dejarse llevar por adicciones como la del trabajo, a las drogas o al juego compulsivo, etc.-.
  • Afirmaciones y visualizaciones: En psicología, las afirmaciones y visualizaciones son herramientas poderosas para el cambio. Básicamente estas técnicas consisten realizar afirmaciones positivas que levanten y mantengan el ánimo alto. Por ejemplo: soy una persona valiosa y digna. Al repetirse esta afirmación mentalmente diario y cuantas veces sea necesario logrará hacer de esta afirmación, una verdad. La visualización también ocupa de afirmaciones pero estas se dicen en futuro y se utiliza la imaginación para verse en una escena donde la afirmación a futuro entre en acción.
  • Acentúa lo positivo: Todos tenemos errores y nadie es perfecto. Por lo tanto enfocarse solo en estos errores o en lo negativo únicamente te hará infeliz en una alta probabilidad. Además ver solo lo negativo, es ver un panorama solo a la mitad, es solo ver una cara de la moneda. Asi como nadie es perfecto, todos tenemos cosas positivas y acentuarlas te ayudara mucho a mejorar tu autoestima. Mostrar de ultimo lo negativo no es sinónimo de humildad, es un sinónimo de querer ser víctima. Siempre muestra tu lado positivo y acentúa en tu mente estos aspectos por encima de los negativos.
  • Búscate una tarea: Una mente ociosa, rápidamente navega en aguas de negativismo, si la persona tiene una baja autoestima. Por esto, cada vez que empieces a sentir que tu mente se va a lugares de negativismo, apártate de esa idea y busca cualquier actividad que hacer. Cualquier cosa que te distraiga de ideas negativas estará bien. Puedes buscar actividades que vayan en beneficio del segundo lineamiento anteriormente tocado.

Continuaremos, con una penúltima entrega acerca de este tema.