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¿Por qué hacer hoy lo que puedo hacer mañana?: La procrastinación.

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PSICOLOGIA - ARTICULOS

Son muchos los males que existen en los tiempos modernos y que en otras épocas ni siquiera se conocían o eran tan poco comunes, que parecían características solo de ciertas personas con cierta educación deficiente. La procrastinación es uno de ellos. El aumento de este mal, lo podemos ver a simple vista si observamos con cuidado, no solo en terceros sino hasta en nosotros mismos. En ¿Por qué hacer hoy lo que puedo hacer mañana?: La procrastinación, haremos una pequeña definición de lo que es la procrastinación, cuáles son sus características y cuales sus consecuencias.

Antes de entrar de lleno a este tema, hay que hacer una diferenciación importante. La procrastinación no es pereza. Ciertamente ambos términos hacen alusión a vicios en las actividades laborales o actividades que conllevan un trabajo no necesariamente deseado, por lo que es fácil la confusión, sin embargo sus características son distintas.

La pereza es un término que conlleva un espectro más general y amplio de la actividad. Es decir, la persona que es perezosa mirará cualquier actividad con desdén y le parecerá tedioso por igual. En cambio, la procrastinación parece presentarse en actividades específicas y puntuales, y no parece presentarse en otras actividades. Es más una postergación del trabajo, que la simple falta de ejecución, que es lo que sucede en la pereza.

En realidad la procrastinación es más compleja que la simple pereza, por lo que para entender mejor haremos una pequeña conceptualización. En palabras simples, la procrastinación no es más que la postergación del trabajo. Es una posposición de actividades que deben ser realizadas o situaciones que imperan su atención, remplazándolas por actividades menos importantes y/o más placenteras.

El ejemplo más común de procrastinación, es la del estudiante que, habiendo sido avisado de que un examen iba a ser realizado con un mes de anticipación, estudia hasta una semana antes -en el mejor de los casos- o un día antes -en el peor de los casos-, siendo que el mejor resultado -y a largo plazo, más fácil- lo obtendría si estudiaba de forma repartida durante las 4 semanas del mes. ¿Que hizo las otras 3 semanas -o 29 días-? De todo, menos estudiar, pues cualquier cosa era más importante que eso, hasta el día del examen.

Ahora que hemos develado que es la procrastinación, muchos de los que están leyendo este artículo podrían sentirse identificados con este y muchos otros casos, en los que dicha postergación del trabajo se presenta. Sin embargo, serán muy pocos, o tal vez ninguno, los que vislumbren o siquiera se hayan preguntado cual es el origen de la procrastinación o que la causa.

Antes que nada debemos entender que la procrastinación debe de ser considerada un problema netamente conductual, por lo cual es derivado de la experiencia propia o del aprendizaje vicario, o sea el aprendizaje de las conductas por medio de la observación a otros -amigos, hermanos o familiares en general-, en la cual la experiencia propia no deja de tener su influencia.

Habiendo entendido esto podemos decir que la procrastinación es una conducta que intenta evadir una actividad que nos resulta tediosa, excesivamente difícil o que simplemente nos hará enfrentarnos a situaciones que nos parecen desagradables. El estrés y la ansiedad parecen ser productos residuales de la postergación del trabajo, aunque también, como en muchas conductas desadaptadas, estas también parecen formar parte de un círculo vicioso, donde el estrés o la ansiedad, prácticamente fuerzan al individuo a esquivar la realidad o a mal racionalizarla, haciendo que caigan en la procrastinación como “mecanismo de defensa” -nótese las comillas-.

La procrastinación también tiene mucha relación con la interiorización de las ganancias. Ninguna actividad humana se hace solo porque sí. Toda actividad humana es motivada por la obtención de una ganancia, sea esta física, tangible, material y/o monetaria, o sea esta emocional, intangible y/o intrínseca.

Cuando realizamos una actividad la cual conlleva a una ganancia que no es tan aparente o nos parece demasiado abstracta, nos es más difícil o nos parece más tedioso realizarla -por ejemplo: estudiar matemática en 4to año de secundaria a sabiendas de que esa es la base para entenderla a nivel universitario-, que una actividad que conlleva una ganancia material o intangible concreta y con cierta inmediatez-si hago mi tarea de matemática, podre entrar a internet después-.

William J. Knaus, un psicólogo de tendencia conductista muy renombrado, ha investigado este  mal de la postergación del trabajo y ha encontrado algunas características o conductas que forman parte de las personas con problemas de procrastinación:

  • Perfeccionismo y miedo al fracaso: Debido a que muchas veces las expectativas de los que caen en la procrastinación son simplemente inalcanzables, utilizan esta postergación del trabajo como un chivo expiatorio o una excusa más aceptable ante el fracaso.
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  • Ansiedad y Catástrofe: Ya mencionamos anteriormente, como la ansiedad deforma nuestro raciocinio haciéndonos tomar las decisiones menos eficientes u óptimas, cayendo así de forma más fácil en actividades de postergación del trabajo. Al final se miran a ellos mismo como víctimas de un mundo injusto.
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  • Rabia e impaciencia: Cuando se da esta característica o conducta, la persona esta usualmente sobrecargada -muchas veces porque así lo ha decidido- de trabajo o actividades que merecen su atención. Esto hace que la persona entre en un estado de rebelión, que aúna a la realización de actividades que llevan a la postergación del trabajo.
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  • Necesidad de sentirse querido: Aunque esta característica no conlleva de forma directa a la procrastinación, debido a la intensa necesidad de ser aceptado o querido, las personas pueden aceptar cualquier obligación o demanda que los demás le impongan, llevando muchas veces a sobrecargarse o “masticar más de lo que pueden tragar”. Esto propicia que se dé la característica que hemos explicado anteriormente y que conlleva a la postergación del trabajo.

No podemos dejar pasar la oportunidad de mencionar dos nociones que, si bien no son una causa de la procrastinación, decididamente forman parte de su elevado ritmo de pandemia en la actualidad. La filosofía de la gratificación instantánea y los dispositivos multimedia.

  • Filosofía de la gratificación instantánea: Ya hablamos acerca de cuán importante es para la realización o, por el contrario, postergación del trabajo, la obtención de una ganancia. Por desgracia, el ritmo actual de vida, que la propia sociedad se ha impuesto, ha obligado a que las personas deseen obtener sus gratificaciones de forma inmediata. Y si a eso le sumamos que la tecnología ha avanzado al punto de permitirnos satisfacer muchas necesidades al momento y sin mucho esfuerzo, esta filosofía se arraiga cada vez más.
  • El problema es que no todos los logros que obtenemos se dan de forma inmediata a nuestros esfuerzos. Si iniciáramos una carrera universitaria hoy, culminaríamos hasta dentro de 5 años, sin meter especializaciones, maestrías y doctorados. Podríamos pasar hasta 10 años trabajando en una empresa para ganar la cantidad de dinero que queremos y para obtener el puesto de presidente que deseamos tal vez 15 años o más, si es que se logra, etc.

    Es aquí donde se puede presentar un grado de frustración que aúne a la presencia de alguna de las características o conductas  que mencionamos anteriormente.

     

  • Dispositivos multimedia: En un mundo donde el negocio de la producción y distribución del entretenimiento es tan millonario como el de la producción de tecnologías de la información, no es raro ver que estas dos industrias se junten, para hacer del acceso al ocio lo más intrusivo posible, haciendo que la posibilidad de la procrastinación se presente tan fácil como un juego a los niños. No podemos negar que lo primero que hacemos al llegar a nuestro trabajo es revisar Facebook, Twitter, You Tube -si es que su compañía o empresa no ha bloqueado estas páginas ya- u otras páginas de redes sociales o de contenido multimedia de entretenimiento.

No podemos decir que la procrastinación aparecerá en los libros de enfermedades mentales, sin embargo no podemos dejar de lado que es un problema conductual que merece un estudio como si fuera una enfermedad. Es digno de mención que la procrastinación se puede presentar como síntoma en muchos trastornos del estado de ánimo y TDAH.

La procrastinación merece un estudio casi parecido al de un trastorno y síntoma psicopatológico puesto que conlleva consecuencias, que aunque se difuminan en la cotidianidad, resultan muy graves a largo plazo, en la vida de las personas que la sufre. Algunas de ellas son:

  • Perpetuación de la idea de incapacidad: Es obvio que en la mayoría de los casos, el que propicia la postergación del trabajo, muchas veces no es capaz de cumplir con los plazos de entrega o si los cumple, su desempeño no es el mejor o el esperado, y por ende pueden fracasar académica o laboralmente, facilitando la idea de que no son capaces o que son unos fracasados.
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  • Estrés y ansiedad crónicos: Ya de por si enfrentarse a una fecha de entrega crea en el individuo un estrés y un nivel de ansiedad importantes -y todo en la vida tiene una “fecha de entrega”-, estos se magnifican si a una semana del plazo de vencimiento, debido a la postergación del trabajo, no se ha hecho nada. No es necesario explicar los efectos nocivos que pueden acarrear estos estados de estrés y ansiedad en el individuo, cuando de eso ya es de conocimiento popular.
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  • Pérdida de tiempo: Con temor de sonar demasiado existencialista o abstracto, la realidad es que el tiempo es un bien muy valioso, especialmente porque en nuestra experiencia es finito y escaso. Y aunque nos hemos enfocado más en el área laboral y académica -donde también el tiempo es importante-, la verdad es que la procrastinación también se aplica a las relaciones sociales y afectivas. No hacer ese viaje de vacaciones con su esposa, no enseñarle a su hijo como patear la bola o hacer un pitcheo, no hablar de sexo con sus hijos, etc; todas estas actividades pueden caer en la procrastinación y es en estas situaciones donde el tiempo perdido realmente llega a doler mucho. También recuerde que el tiempo perdido, no vuelve

Como vemos son muy graves las consecuencias de no controlar la procrastinación, aunque sus efectos no sean tan evidentes. Es por esto que si te sientes identificado con todo lo que hemos hablado en este artículo, debes de ponerte manos a la obra para cambiar esta conducta. En un próximo artículo, hablaremos de cómo combatir la postergación del trabajo.

CONCLUSIÓN:

En ¿Por qué hacer hoy lo que puedo hacer mañana?: La procrastinación, hemos definido lo que es la procrastinación, cuáles son sus características y sus consecuencias en nuestra vida. Debemos recordar que la procrastinación es una conducta, y como toda conducta puede ser controlada, modificada o hasta erradicada, siempre y cuando tomemos la decisión de hacerlo de esta manera. Recuerda que en micompanero.com estamos para escucharte y ayudarte a la luz de la psicología.